febrero 06, 2005

Anexo.

Creo que no será sólo un día para odiar, lo dejaré en una simple "etapa".

1 comentario:

RomáN dijo...

"Todos los días te quiero y te odio irremediablemente", dice el maestro Sabines y acaso los extremos siempre acaban juntándose (la sabiduría popular sostiene que "del odio al amor hay sólo un paso" -aunque nunca sabremos a ciencia cierta la distancia real de ese paso...-). Lo que si parece claro es que el odio y el amor son como esas hermanas de tragedia que han nacido, una, llena de gracias y virtudes y, la otra, de defectos. Y como hermanas comparten el mismo origen: el alma y el corazón del ser humano (tal vez por eso Joaquín Sabina en una gran canción exige "ámame como odian los amantes"). Por otro lado, ¿no un pegajoso bolero pide, con el alma hecha trizas,"ódiame por piedad yo te lo pido,odio quiero más que indiferencia porque el rencor duele menos que el olvido"? (peor todavía, el bolero de marras acaba con una sentencia definitiva: "sólo se odia lo querido"...)
Y desde luego, también hay que reconocer que el odio adquiere muchas vertientes y tonalidades (he conocido personas con odios muy triviales como odiar el despertador, odiar alguna comida, odiar a la suegra... Y otros odios más nobles y generosos -si, también pueden existir tales!- como odiar el machismo, las injusticias, los abusos, las guerras, pero también he conocido otros odios más exquisitos y refinados como odiar a las hormigas de color rojo, odiar a un Picasso o un Gaugin o querer fulminar a las primeras lluvias de mayo... )
Lo que es seguro, gran amiga, es que en estos momentos odio no poder mirar tu sonrisa al leer estas disparatadas líneas.
Un abrazo
Román

P.D.Lo bueno de todo esto es que, sin duda, no podrás cumplir por mucho tiempo tu etapa de "odio" (al menos así lo deseo enormemente)